Gastroenteritis en verano: cómo reconocer los síntomas y recuperar tu microbiota
El final de las vacaciones no siempre supone el final de las molestias digestivas. Las comidas fuera de casa, los cambios de horarios y el consumo de agua o alimentos contaminados pueden provocar alteraciones gastrointestinales incluso varios días después del regreso.
Los síntomas de la gastroenteritis más habituales son:
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diarrea,
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náuseas,
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vómitos,
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dolor o retortijones abdominales y,
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en algunos casos, fiebre.
La prioridad es prevenir la deshidratación y consultar con un profesional si aparece sangre en las heces, fiebre alta, dolor intenso o una dificultad para retener líquidos.
Reconocer los síntomas de la gastroenteritis permite actuar correctamente durante la fase aguda y prestar atención después al equilibrio intestinal. Desde Bioksan explicamos qué señales conviene vigilar y cómo favorecer la recuperación de la microbiota tras el episodio.
¿Por qué aumenta la gastroenteritis en verano?
Las altas temperaturas favorecen la proliferación de microorganismos cuando los alimentos no se conservan a la temperatura adecuada. En verano, además, las comidas al aire libre, los bufés, las barbacoas y los desplazamientos aumentan el riesgo de romper la cadena de frío o de que se produzca contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocinados.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recuerda que muchos microorganismos potencialmente patógenos se multiplican rápidamente cuando los alimentos permanecen en rangos de temperatura inadecuados, por lo que mantener la refrigeración y unas correctas medidas de higiene resulta especialmente importante durante los meses de calor.
También conviene extremar las precauciones con mariscos crudos o poco cocinados, preparaciones con huevo, carnes insuficientemente cocinadas y agua de procedencia dudosa. El cambio de agua, por sí solo, no provoca una infección: el riesgo aparece cuando contiene microorganismos patógenos o se utiliza sin las garantías higiénicas necesarias.
Estas situaciones pueden favorecer infecciones gastrointestinales y dar lugar a los síntomas de la gastroenteritis, por lo que una correcta conservación de los alimentos y una buena higiene son especialmente importantes durante los meses de calor.
Cómo diferenciar los síntomas de la gastroenteritis viral y bacteriana
Los síntomas de la gastroenteritis pueden ser similares tanto en infecciones virales como bacterianas, por lo que no siempre es posible identificar la causa únicamente por cómo se manifiestan. Las gastroenteritis virales suelen cursar con diarrea acuosa, vómitos, malestar general y fiebre leve; en infecciones como la causada por norovirus, los vómitos pueden ser especialmente frecuentes.
En las infecciones bacterianas pueden aparecer síntomas parecidos, aunque una fiebre elevada, la presencia de sangre o mucosidad en las heces o un dolor abdominal intenso requieren especial atención y valoración profesional. Cuando existen dudas sobre el origen, las pruebas médicas son las que permiten confirmarlo.
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Característica |
Origen viral frecuente |
Posible origen bacteriano |
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Diarrea |
Habitualmente acuosa |
Acuosa o con sangre |
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Vómitos |
Frecuentes |
Variables |
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Fiebre |
Ausente o moderada |
Puede ser elevada |
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Dolor abdominal |
Cólicos o molestias |
Puede ser más intenso |
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Confirmación |
Suele basarse en la valoración clínica |
Puede requerir análisis |
También conviene diferenciar la gastroenteritis de la intoxicación alimentaria. Este término engloba cuadros relacionados con el consumo de alimentos contaminados por microorganismos o sus toxinas, y los síntomas pueden aparecer desde pocas horas hasta varios días después de la exposición.
Qué hacer ante los síntomas de la gastroenteritis en fase aguda
Ante los síntomas de la gastroenteritis, la prioridad es prevenir la deshidratación y reponer el agua y los electrolitos perdidos. Las soluciones de rehidratación oral ofrecen una proporción adecuada de agua, sales y glucosa, por lo que resultan más apropiadas que los refrescos, los zumos o las bebidas deportivas con un alto contenido en azúcar.
Si aparecen vómitos, recomendamos beber pequeñas cantidades de líquido con frecuencia. A medida que regresa el apetito, podemos introducir alimentos fáciles de digerir, como arroz, patata, zanahoria, pan tostado, plátano, pescado blanco o pollo, y recuperar progresivamente una alimentación variada según la tolerancia.
Más que buscar cómo cortar la diarrea rápido, conviene respetar la evolución del cuadro y evitar la automedicación. Los antidiarreicos requieren especial precaución cuando existe fiebre alta, sangre en las heces o sospecha de infección bacteriana, y los antibióticos no deben utilizarse sin indicación profesional, ya que muchas gastroenteritis son de origen viral.
Superada la fase aguda, el siguiente paso es prestar atención a la recuperación del equilibrio intestinal y de la microbiota. Si estas molestias persisten, podemos ampliar información sobre sus posibles causas y prevención en nuestro artículo sobre gases intestinales: causas, síntomas y cómo prevenirlos.
Merece especial atención recordar que debemos buscar atención sanitaria si existe diarrea con sangre, fiebre alta, dolor abdominal intenso, vómitos que impiden beber, mareo, boca seca, poca orina o síntomas que persisten más de tres días. Las personas mayores, menores, embarazadas, inmunodeprimidas o con enfermedades crónicas presentan mayor riesgo de complicaciones por deshidratación.
Cómo recuperar la flora intestinal tras una gastroenteritis
Una vez superada la fase aguda, algunas molestias digestivas pueden prolongarse durante unos días. La hinchazón abdominal, los gases, las digestiones pesadas o los cambios en el tránsito intestinal pueden aparecer mientras la microbiota recupera progresivamente su equilibrio, especialmente después de episodios de diarrea o del uso de antibióticos.
Para recuperar la flora intestinal, recomendamos avanzar de forma gradual y respetar la tolerancia digestiva de cada persona:
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Retomar una alimentación variada de forma progresiva, evitando restricciones innecesarias.
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Mantener una hidratación adecuada, especialmente si todavía existe cierta alteración del tránsito.
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Incorporar fibra soluble cuando se tolere bien, ya que puede favorecer el equilibrio intestinal.
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Recuperar horarios regulares de comidas y descanso para ayudar a normalizar la función digestiva.
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Introducir alimentos fermentados dentro de una dieta equilibrada, siempre que sienten bien.
Los probióticos también pueden formar parte de este proceso. Su utilidad depende de factores como la cepa, la dosis y las características de cada persona, por lo que no todos producen los mismos efectos. Algunas cepas se han estudiado por su posible papel en determinados trastornos digestivos, pero deben entenderse como un apoyo para recuperar la flora intestinal y no como sustitutos de la hidratación, la alimentación adecuada o la valoración sanitaria cuando sea necesaria.
Iromax para apoyar la microbiota tras la gastroenteritis
Iromax® de Bioksan es un complemento alimenticio formulado para aliviar molestias digestivas y contribuir al equilibrio de la microbiota intestinal. Entre sus indicaciones, Bioksan incluye la gastroenteritis, la hinchazón, los gases, las náuseas, la dispepsia y otras alteraciones gastrointestinales.
Su fórmula aporta, por la dosis diaria recomendada de dos cápsulas, 800 mg de Herbagut®, una combinación patentada de 14 plantas medicinales estudiada en relación con síntomas como el dolor abdominal, el estreñimiento y la indigestión; 100 mg de Pylopass®, a base de Lactobacillus reuteri DSM 17648; y 200 mg de cepas probióticas orientadas a mantener el equilibrio de la flora intestinal.
Por estas características, Iromax® puede acompañar el cuidado digestivo cuando, tras una gastroenteritis, persisten molestias como hinchazón, gases o alteraciones del tránsito intestinal. Además, entre sus beneficios también está el alivio de síntomas digestivos y el mantenimiento de una flora intestinal saludable.
El modo de empleo indicado es de una a dos cápsulas al día, en tomas diferentes y con las comidas, según la intensidad de los síntomas. Si se están tomando antibióticos, debe dejarse un intervalo mínimo de dos horas. No debe utilizarse durante el embarazo o la lactancia, ni superarse la dosis diaria recomendada.
Conclusión: recuperar el bienestar
Tras una gastroenteritis, recuperar el bienestar digestivo pasa por respetar los tiempos del organismo y volver de forma progresiva a los hábitos habituales. Si aparece fiebre alta, sangre en las heces o signos de deshidratación, es importante consultar con un profesional sanitario.
En Bioksan entendemos que el cuidado digestivo continúa después de que desaparezcan los síntomas de la gastroenteritis. Por eso, soluciones como Iromax® pueden acompañar esta etapa y contribuir al equilibrio de la microbiota intestinal.
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